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Talca, Región del Maule, Chile
Me describo como un tipo común y corriente, sincero, humilde, auténtico, original, carismático, con sentido del humor, etc. Tengo mis ideas súper claras, en resumen creo ser una buena persona que no anda aparentado ser lo que no es. Soy una persona tan común y corriente como cualquiera de ustedes, con las mismas debilidades y errores. Al igual que la mayoría, también me cuesta orar y leer la Biblia, pero siempre hago el esfuerzo por intentar llevar una vida de integridad en obediencia a Dios. Mi vida es el ministerio y el ministerio también es mi vida, no podría separarlos jamás. Yo soy esto, soy un hombre común y corriente que sirve al Señor. La única diferencia con algunos otros, es que lo muestro, nada más. No trato de ser correcto, ni de hacerme el espiritual. En todo caso, soy espiritualmente normal.

jueves, 30 de agosto de 2012

Las Iluminadas, ¿problema o desafío?



Ya llevamos casi un mes presenciando un debate mediático que se ha producido en torno al fenómeno humorístico del momento: “Las Iluminadas”, de Kike Morandé. ¿qué son estas iluminadas? Creo que esta pregunta es fundamental. Se trata de show producido en horario adulto, en “Morandé con compañía”, que muestra a dos mujeres, Eva y Angélica, cantando el corito “tengo gozo en mi alma” con un pandero, reprendiendo demonios de homosexualidad, espíritu de lesbianismo, promiscuidad, obscenidad, etc. Además, hacen extraños movimientos que parecen danzas extáticas.

El debate empezó cuando algunos evangélicos dijeron: “se están burlando de nosotros”. 

Entonces se produjo una serie de denuncias por este programa a la CNTV, señalando que las Iluminadas se burlan de la cultura evangélica. Se dijo que estaban provocando el bullyng a personas evangélicas, y entonces se abrió una discusión que se está difundiendo en muchos programas de la televisión abierta.

Quiero centrarme en el concepto “Iluminadas”. Estoy de acuerdo con mis hermanos en que se trata de un show que caricaturiza muchos elementos de la cultura evangélica chilena. Pero quiero purificar el concepto. No caricaturizan “lo evangélico”, sino solamente “lo pentecostal”. Las Iluminadas son una respuesta mediático-cultural al pentecostalismo, ¿por qué? ¿Es sólo una burla, y nada más?

Quiero dejar de lado los efectos de este show, para enfocarme en la razón de su existencia. Y la razón que veo, es que los pentecostales han poblado el imaginario religioso de Chile desde sus propios comienzos. El propio Willis Hoover en 1909 fue víctima de la burla y el escarnio público en los medios de comunicación de su tiempo. El avivamiento se registró en diversos diarios que lo ridiculizaron delante de todo Valparaíso, por las extrañas manifestaciones que se veían. Un primer punto a considerar, entonces, es que no estamos frente a nada nuevo. Un segundo punto, es que Hoover no reaccionó de manera negativa, sino que aceptó la burla como parte del proceso de consolidación. A juzgar por sus escritos, parece que consideraba la burla como un impulso más para seguir adelante con fuerzas renovadas.

La cultura pentecostal chilena es tierra fértil para la burla, porque las manifestaciones espirituales que propicia son desconocidas para el público. Un pentecostal que ve a una persona danzando o hablando en lenguas la entiende porque está acostumbrado a eso, y además tiene su Biblia para afirmar que aquello es normal. Pero una persona que nunca ha visitado una iglesia, y de pronto se encuentra con eso, sólo puede tener dos reacciones ante tan extraño evento: asustarse, o reír. Y efectivamente, pienso que esto sucede con las Iluminadas. Están riéndose del pentecostalismo sencillamente porque no lo conocen. Y a diferencia de cien años atrás, tienen la televisión a su disposición para montar la burla.

¿y qué pasa con los pentecostales?

De partida, el pentecostalismo ha moldeado lo que se entiende por ser “evangélico” en Chile, y sabemos por las estadísticas que el número de pentecostales en relación al resto de los evangélicos es de un 80%, lo cual significa básicamente que son la mayoría dentro del segmento religioso. Un chileno promedio que escucha el concepto “evangélico”, no va a remitirse a iglesias como la presbiteriana, luterana, aliancista, bautista… va a pensar de inmediato en el punto de predicación que lo despierta a las 9 de la mañana del domingo o en los diversos predicadores de plaza de armas. Va a pensar en una guitarra, una mandolina; en una señora con falda, y en un caballero con terno y corbata ajustada al cuello.

Así, el mundo evangélico en Chile está nuevamente dividido. Por una parte, los pentecostales dicen “este show se burla de la iglesia evangélica”, pero las iglesias evangélicas con creencias no pentecostales dicen “de mi no se están burlando”. Y es entonces que se produce el problema de las mayorías y minorías dentro de nuestro propio núcleo. Los evangélicos no pentecostales critican con aspereza el accionar de los pentecostales y señalan que es mejor apagar la tele y listo, y en cierto modo tienen razón.

Pero los pentecostales no pueden soportar la burla, porque les han tocado lo que es más sagrado para ellos. El pentecostalismo chileno se define a sí mismo a través de las manifestaciones carismáticas originadas por el mismo Dios. Es como si le quemaran el Corán al musulmán y lo mostraran en la televisión como un chiste en un programa que realmente parece una cloaca, en palabras de las Iluminadas. Es como tirar lo divino a un foso séptico.

Creo que el problema central de los pentecostales acerca de este tema está en el discurso, y nada más que eso. El discurso es poco articulado, se confunde entre sus ideas, y le achaco la culpa a una historia de cien años, cien largos años en que los pentecostales se negaron a pensar, a construir pensamiento; y ese error, horrible error, le ha pasado la cuenta a esta generación. No hemos sabidodar razón de nuestra fe, como habría dicho Pedro en su primera carta.

Este conflicto, bien encaminado, servirá para eso; es una lección para empezar a trabajar en un discurso sólido, que sepa hablarle al mundo acerca de lo que creemos sin temor a las cámaras, pero también con respeto y altura de miras. Las Iluminadas es una foto de  la punta de un iceberg enorme que los pentecostales siempre han tratado de esconder: el escapismo del mundo. Esto es una propuesta: una cultura que le lanzó un desafío a un pueblo, para que ese pueblo aprenda a hablar, a pensar, y a reflexionar en el más profundo sentido de esa palabra: mirarse a sí mismo sin temor del otro, y conocerse para darse a conocer. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Evangelización universitaria, el desafío posmoderno


Como siempre he hecho, sugiero que para entender BIEN esta nota y comentarla, se la lea completa. Esbozaré algunas impresiones que he concluido últimamente acerca del concepto de “evangelización”, y el de “universidad”, para luego traerlos al contexto de la era filosófica en la que estamos, la posmodernidad.

En primer lugar, hablemos de evangelizar. Personalmente me parece un concepto muy claro, pero a la vez desconfío de la interpretación que se le ha dado a través de la historia. ¿Qué es evangelizar? ¿Es realmente sólo “salvar almas”? La idea bajo la cual hemos sido formados muchos de los cristianos evangélicos de Chile es  la de que debemos predicar para salvar almas para Cristo. Sin duda, esto ha sido herencia del evangelicalismo anglo-americano del siglo XIX-XX. Pero, ¿es esa interpretación completa? No hablo de si es correcta o no, porque evidentemente tiene ribetes acertados, pero ¿es integral? Esta idea de “salvar almas”, tiene su origen en un dualismo que separa al hombre en dos grandes polos: el cuerpo, y el alma. Dualismo que, a su vez, es herencia del escolasticismo católico romano. Los evangélicos chilenos, entonces, estamos influidos por un concepto dicotómico del ser humano, y por eso tenemos internalizado en nuestro pensamiento la idea de que “debemos salvar almas”. Es entonces cuando percibo un vacío teórico. ¿Sólo debemos predicarle a las “almas”? se considera “alma” como la interioridad del ser humano, como su “corazón”, concepción my ligada a la emocionalidad, en este marco dualista. Pero el concepto de “corazón-alma” que nos brinda la Biblia es mucho más amplio del que hemos recibido. No daré pruebas porque no hay espacio para eso (si alguien las quiere, se conversan por interno), pero es totalmente verídico afirmar que el concepto de “corazón” que la Biblia nos enseña no es sólo referido a las emociones, sino también a la “mente” o razón humana. Baste recordar versículos en los que se señalan enunciados como “y pensó en su corazón”. Entonces, ¿evangelizar significa sólo predicar al sector emotivo del ser humano? Evidentemente, no debiese ser así. Pero hemos separado “razón” de “fe”, demonizando la primera, y privilegiando la segunda, cuando en realidad ambas cosas conforman la completitud del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Si la razón fuera negativa, tal como se nos ha enseñado, El apóstol Pablo Jamás habría hecho todo lo que hizo; sus cartas son un emblema del bueno uso de la razón.

El fundamentalismo en el que hemos sido formados, nos ha impedido ver las bondades de la razón santificada por el Espíritu Santo para la gloria de Cristo y del evangelio. El mismo apóstol mencionado se enfrentó a los griegos en Atenas (Hchs. 17), y les predicó con un uso brillante de la razón, tal como ellos exigían.

Ahora, pasemos al concepto de “universidad”. La universidad ha sido el contexto en el que el ser humano ha desarrollado su razón a lo largo de toda la historia. Es el sitio donde las mentes se cultivan, en que la razón halla las fuentes de su deleite. Con la llegada de la ilustración y la modernidad, las universidades llevaron a los límites el amor a la razón como máxima fuente de iluminación, y luego la fe fue sistemáticamente desplazada. Esta corriente de pensamiento, que es la que gobierna nuestro mundo occidental hoy, fue la que implícitamente colaboró con la difusión de esta aparente dicotomía entre razón/fe. De este modo, los movimiento evangélicos viendo en la razón un peligro, configuraron el siguiente esquema dicotómico de la realidad, que es el que heredamos nosotros: razón-carne-mal-mundo/fe-espíritu-bien-cristianismo, situándose la razón en los polos más cercanos al pecado humano.

¿y qué sucede hoy? En este momento Chile está siendo testigo de una innumerable cantidad de grupos evangelísticos, y algunos de ellos han puesto sus pies en las entradas de las universidades. Pero como se ha expuesto, muchos de ellos van a las universidades con la consigna “salvar almas” y han olvidado “salvar mentes”. Así, los estudiantes universitarios que son “evangelizados” ven a estos grupos como un conjunto de fanáticos locos e irracionales que se consideran a sí mismos profetas, y en vez de tomarlos en cuenta, usualmente los ignoran o peor, se burlan de ellos. A su vez, los miembros de estos grupos se sienten burlados, pasados a llevar, y configuran en sus imaginarios un concepto de “martirio por la causa de Cristo”, cuando en realidad NO es así. El hecho de que seamos despreciados no es por la causa de Cristo, sino por nuestros conceptos errados de lo que es “evangelizar”. Si la universidad es la casa de la razón iluminista y moderna, y si aceptamos el mandato de Cristo como lo comprendió Pablo, sabríamos que la mejor forma de evangelizar en las universidades es precisamente predicándole a las mentes de los estudiantes. Esto, indudablemente debe estar conectado con la evangelización de los afectos, porque de otra manera caeríamos en un evangelismo humanista y nos alejaríamos del concepto Bíblico.

Ahora, ¿qué significa que estemos en la era posmoderna? Básicamente dos cosas: que los modelos colectivos están fracturados, es decir, la gente ya no confía en las grandes cosmovisiones como el comunismo, el capitalismo, e incluso el cristianismo, puesto que en la modernidad muchos de los modelos fracasaron; y en segundo lugar, estamos presenciando un gran crecimiento de la fe de las personas, pero no en Cristo, sino en cualquier otra religión, lo cual implica que el cristianismo está en serios problemas puesto que ha perdido credibilidad. Sólo miremos la desconfianza de la gente en la Iglesia Romana, y siendo autocríticos, miremos también la desconfianza de la gente en el modelo evangélico.

Si consideramos que las personas de la universidad están influidas por esta clase de cosmovisión, no podemos llegar a ellas con un mensaje totalitarista, fundamentalista, irracional y arbitrario, porque en vez de escuchar lo que podemos decirles sobre Cristo, nos ignorarán. Entonces, muchos optan por evangelizar a las personas que ven llorando tristes sentadas en un asiento, por medio de las emociones quebrantadas, pero dejan de lado al resto de personas “racionales” que también necesitan del evangelio. Nos convertimos en predicadores de/a las emociones.

Y este es el error de evangelismo universitario actual: predicar demasiado, pero sin efectividad. Predicarle a las emociones de la gente, pero no a sus mentes. Si consideraramos bien el concepto bíblico de “corazón” entenderíamos que la evangelización debe ser tanto a las emociones como a la razón de las personas. Si evangelizamos solamente las emociones, nos convertiremos en cazadores de gente inestable emocionalmente; si evangelizamos sólo la razón, caeremos en un concepto humanista.

En la práctica, estas dos cosas se hacen de dos maneras: una, predicando personalmente a los estudiantes; y la otra, es llevando lo mejor del al razón pura de Cristo (el logos de Dios, la palabra, la razón),  a las aulas de la universidad. Recordemos que no solamente tenemos un corazón nuevo, sino que también tenemos La Mente de Cristo.

martes, 31 de julio de 2012

Batman, la deconstrucción del cristo cultural occidental



La cultura de las sombras

Algunos de mis amigos ya me han reprochado la conjunción de estos dos elementos: cristianismo y Batman. Me han señalado que es un poco “loco” establecer una relación como esa. Pero con este ensayito demostraré mi hipótesis sobre esta vinculación conceptual, y en qué ideas me apoyo para iniciar la reflexión literario-filosófica. Obviamente, acepto comentarios inteligentes sobre la propuesta que hago, y por ello sugiero leer todo el ensayo antes de escribir uno. También ofrezco disculpas anticipadas si fallo en la clara explicación de algunos conceptos teológicos o cinematográficos. No olviden que esto es una propuesta filosófico-cultural, y no una opinion de si batman es bueno o malo, feo o bonito.

Un connotado filósofo francés llamado Jean-Luc Nancy asumió la idea de que Occidente y Cristianismo eran entidades conceptuales inseparables, e incluso postula la idea de que el cristianismo se ha transformado en una lógica de pensamiento cultural que está implícita en Occidente. Una prueba de ello, por ejemplo, es la famosa expresión nietzscheana “Dios ha muerto”. Al respecto, un filósofo se preguntó: ¿en qué cultura, si no en la cristiana, se enseña que un Dios muere? Con esto daba a entender que aún la idea de la muerte de Dios de un pensador nihilista occidental está inevitablemente ligada con la noción cristiana de un Dios que muere. No ahondaré más en este aspecto porque no es el fin de mi nota, pero lo utilizaré como sustento base.

Si asumimos que la cultura occidental está íntimamente ligada con el cristianismo y que ambas son inseparables, entonces podemos suponer que este problema se produce no sólo en esferas filosóficas, sino también en la literatura, las artes y el cine. De este modo me acercaré a Batman. Los films anteriores de este personaje de comic eran cercanos al concepto del superhéroe de las historietas, es decir, se ocupaban de representar la constante lucha del héroe contra sus antagonistas. Eran películas de acción.

Sin embargo, hasta los críticos de cine se dieron cuenta que el Batman que Christopher Nolan produjo en su primera película del 2005 era diferente al de Tim Burton (dos décadas antes). Esta diferencia se hizo explicita en la segunda película de la trilogía. En “El caballero de la Noche”, Nolan trató temas que escapan largamente a una película de mera acción. Propuso a un Joker (Huasón) que era una crítica moral y política a la cultura occidental. Cierto es que esta crítica se arrastra desde la primera película (“Batman Inicia”), pero con el Huasón adquiere un matiz que separa al film de Nolan del resto de las películas de superhéroes. Es que Batman, a diferencia de Ironman, Thor, y tantos otros que han sido llevados a la gran pantalla, combaten a “los malos”, pero Batman combate “el mal”, por lo tanto, Nolan se toma muy en serio el problema del mal.

¿Qué tiene que ver todo esto con la cultura occidental cristiana?

Aislemos a Batman de su ambiente y analicemos su historia y discurso. Bruce Wayne es un muchacho que anhela ansiosamente hacer justicia en la corrupta ciudad Gótica. Durante años se dedica a entrenar para combatir el crimen. Ya de vuelta en la ciudad, adopta la figura del murciélago para hacer el bien. Él, el personaje de altos ideales de justicia, se dedica a aprender cómo opera el mal, para poder combatirlo en su medio-ambiente: la oscuridad. Ya que la justicia cívica no ejerce suficiente influencia, él se hace justiciero. Es aquí donde nos encontramos con el primer concepto cristiano. El cristianismo asume que Jesús era Dios encarnado, es decir, el Dios soberano y justo se “reduce a” carne, se despoja de su gloria, y se hace tan malo como los malos de la tierra, para brindar redención. Ya que la justicia legal es incapaz de salvar al hombre, es necesario que alguien justo se haga como losinjustos para traer orden. Ese es, precisamente, el objetivo del Batman de Nolan.

Otro concepto que puede encontrarse en su historia es el de “salvación”. Algunos enemigos de Batman atacan Gótica porque creen que la ciudad es tan corrupta que no merece existir. Esto se da en las tres películas con R’as al Ghul, El Huasón y Bane. Sin embargo, Batman los combate no por un afán personalista, sino porque piensa que Gótica aún tiene “salvación”, es decir, merece existir. No todos los ciudadanos son malos, y por lo tanto aún hay esperanza. Este punto en particular tiene bastante semejanza con el reclamo que hace Abraham a Dios cuando éste iba a destruir Sodoma y Gomorra. El tópico de la ciudad corrupta está incluso en el libro de Génesis. Lo singular es que Cristo sucede igual. Según la teología cristiana, el ser humano estaba tan corrupto que Dios debía derramar su ira sobre él; en vez de hacerlo, se produce la descensión de Cristo a la tierra porque el hombre aún puede tener “salvación”. A pesar de la maldad del ser humano, Dios le quiere salvar.

Un tercer punto, íntimamente ligado a los dos anteriores, es el del sacrificio. Bruce Wayne es un empresario multi-millonario que podría invertir su vida en muchas cosas, pero enfoca toda su vida y esfuerzo a combatir el crimen debido a sus altos ideales de justicia y bien. Dios no tendría por qué salvarnos puesto que es soberano y dueño de todas las cosas,  pero aún así Cristo se entrega por la redención de la humanidad. Wayne entrega su vida no por honor ni recompensa, sino sólo por su interés salvador. De hecho, hay que decir que el cristianismo liga las ideas de sacrificio y dádiva: el sacrificio sólo se completa con la dádiva personal, y para el bien de los demás. Por ejemplo, es interesante el final de la segunda película, cuando Batman le dice al oficial Gordon que lo acusen a él de las muertes causadas por Harvy Dent, a fin de que la ciudad siga teniendo esperanza. Se hizo cargo de la maldad de otro, lo mismo que hace Cristo. El punto más álgido de este concepto se muestra en la recientemente estrenada “El caballero de la noche asciende”, en que Batman, para poder librar a ciudad Gótica de la destrucción total, se lleva la bomba y aparentemente se inmola con ella, tal como Cristo se habría inmolado en la cruz por la salvación de la humanidad.

Un cuarto concepto es el de ascensión. Luego de que Gótica es librada de la destrucción, se declara la muerte de Batman, y es transformado en el salvador de la ciudad. ¿Acaso no sucedió de manera similar con la ascensión de Jesús? Luego, y aun más sugerente, es el término de la película, que nos muestra a Bruce Wayne vivo, y nunca se explica cómo quedó vivo luego del estallido nuclear. Este tópico, sin embargo, es para la reflexión de los cinéfilos, no para mí.

Conclusiones abiertas

No es difícil observar que el Batman de Nolan cumple con todos los patrones regulares del pensamiento mesiánico. Ahora bien, nadie puede asegurar que Nolan lo haya hecho a propósito. Sea como sea, este repaso es suficiente para pensar que en esta saga está operando de manera implícita la típica lógica occidental-cristiana. Para superar el mal, es necesario un justo; ese justo viene a luchar por la salvación; para lograrlo, se sacrifica; luego, asciende. 

En segundo lugar, la crítica a Gótica que hacen los tres grandes antagonistas no es sino una crítica a Occidente. Mi memoria no me falla al recordar que los tres lo dicen explícitamente en algunas escenas de la película, porque la corrupción de Gótica representa la corrupción de todo occidente. Por eso es que el film apunta mucho más allá de un superhéroe que golpea gente mala; se trata de una crítica a la moral social y política.

Por último, consideremos que EEUU es un país fundado en los principios cristianos-protestantes, y por lo tanto su cultura está tan influenciada por el cristianismo como lo está influenciada Latinoamérica por la cultura católico-romana. Por ello es que no deberíamos escandalizarnos con encontrar este tipo de significaciones implícitas al interior del cine Hollywoodense. 

Les cedo la palabra, hagan sus interpretaciones.